Aún dormía cuando él llegó, silencioso. Abrió la puerta con delicadeza, procurando no despertarla. Se acercó al borde de la cama, y contempló fascinado los blancos vestidos que la rodeaban. Desde hacía un mes, ella utilizaba todo su tiempo en preparar la boda de ambos, que sería dos días más tarde. La muchacha, enredada en vestidos y rubios cabellos, se le antojaba cada día más hermosa. Pero él amaba más que nada su sonrisa, que ahora se dibujaba, suave, sinuosa, sobre su blanco rostro.
Sonrió. Estiró su brazo derecho y acarició su mejilla con suavidad, con cariño. La sonrisa de ella se ensanchó conforme abría los ojos y se encontraba con su mirada cargada de dulzura fija en ella.
Se levantó y se paró junto a él, que la tomó por la cintura y la besó con ternura.
-No deberías ver el vestido- susurró ella, e hizo una larga pausa antes de añadir-: quería sorprenderte.
Volvió a sonreír, pero su futura esposa no llegó a verlo.
-Siempre lo haces- dijo-. De todos modos
- llevó su mano al bolsillo de la chaqueta, ahogó una inevitable mueca de rabia, y añadió con tranquilidad- Sabes que no llegaré a verlo.
Entonces, ella comprendió. Cerró los ojos, y soportó, solemne, en silencio, el dolor que causaba el puñal que él estaba clavando en su corazón. Profirió un débil gemido al estirarse para besarlo por última vez. Un beso al que él se entregó por completo. Sin embargo, nada en él demostraba ya amor.
-Te quiero- susurró ella.
Él permaneció en silencio. Solo cuando cayó, muerta, él pudo volver a respirar. Suspiró, y se preguntó una vez más por qué.
Se volvió, dispuesto a retirarse, pero no pudo evitar mirarla de nuevo.
La chica, en el suelo, vestía de blanco. Un blanco mortecino que contrastaba brutalmente con el rojo escarlata de la sangre que aún emanaba de su pecho. De nuevo enredada en vestidos y rubios cabellos, descansaba, pero ya no dormía.














Comments
--
Spread the love. ♥
Member of =GuitarGirlsClub!
Previous PageNext Page