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NDT: Upgrade!

Thu Oct 29, 2009, 10:51 AM
Era miércoles. Se veía el sol como sólo se ve los miércoles.
Iba en el ómnibus, camino a casa. Adelante mío una mujer escribía. Estiré un poco el cuello, como para leer rapidamente algún pedazo del texto largo que la había visto crear.
Leí, básicamente, la descripción de un cadáver y una escena del crimen. Supuse que era algún tipo de policial, sólo momentos antes de que se diera vuelta y me mirara. Fue, tal vez únicamente, el animalismo de su mirada lo que me hizo volver a recostarme en mi asiento.
Permanecí, ensimismada, sentada y quieta. Una voz me sorprendió a mi lado.
-Buenas tardes- Dijo un hombre, cordial.
No lo había visto sentarse.
Lo analicé velozmente. Traía un traje gastado, una corbata, y una expresión que se me hacía familiar. Y un sombrero. Se lo sacó y lo apoyó en su regazo, mientras yo pensaba que, por algún motivo, los hombres de sombrero me inspiraban confianza.
Él sonrió, como si hubiera escuchado y entendido mi comentario mental.
Recordé, entonces, retazos de una conversación tiempo atrás; y me aferré a esa teoría. Continué, en voz alta, mi mudo razonamiento.
-En las películas- dije, despacio-, el de sombrero siempre es el malo.
Volvió su cabeza al frente, y respondió, solamente:
-Todos somos malos.
Resoplé.
-¿Sos de esa teoría? -solté, más replicando que preguntando. Y cité:- "Nos convertimos en pecadores en el momento en que nacemos...".
-No- caracajeó, y me miró nuevamente-. Soy de la teoría que seas. Si no lo pensaras, aunque sea en el fondo, a mí ni se me pasaría por la cabeza. ¿Somos pecadores desde el momento en que nacemos?
Soplé el pelo que me caía en la cara. No respondí, sino que planteé otra pregunta.
-¿Sos mi conciencia, o algo así?
-Algo así- susurró-. Si querés decirme conciencia... Decime conciencia.
Sopesé la idea, una vez más, del Übermensch interno. Uno que supiera todo, y no se cuestionara las verdades evidentes o contradijera los axiomas. Las lecturas de Nietzche definitivamente dejaron algo en mi mente, y, sumadas a mis propios divagues, habían logrado convertir mi concepto de "conciencia" en "la versión idealizada de todos nosotros, opacada por la realidad".
Él soltó una carcajada.
-¿Cón cuál me compararías? ¿Con qué ejemplo de superhombre?
-No sé, con Goethe - dije, después de unos segundos de meditación-. Es el que me cae más simpático.
-¿No te cae simpático Jesucristo?
Fue una pregunta totalmente injustificada, y no se me ocurrió una respuesta coherente.
-No era poeta - sonreí-. ¿No tenés nombre?
-El que quieras darme. Ya que estamos, me podés decir Goethe -guiñó un ojo.
-No- respondí-. No suena lindo. No suena muy Übermensch, ni muy mi conciencia. Serías más el Fausto de Goethe.
Frunció el entrecejo.
-Si vamos por esa, puedo ser el Dorian Gray de Wilde.
Entonces lo miré, por primera vez, con más atención. No era mi imagen de Dorian Gray, ni similar. El que yo había leído era la perfección planteada por alguien más. Éste era más similar a el Dorian Grey que yo hubiera escrito.
-Me gustan los nombres de ciudades- dijo, minutos más tarde-. Son... impersonales pero coloridos. Como el olor de la navidad, o el del verano. El olor del verano...-suspiró-. Es tan terriblemente amarillo.
Entonces entendí que él no era más que el lado divagante de mi mente situado en otra persona, para que yo lo viera. El tono de su voz, su sonido, era el mismo con el que yo imagibana las frases de lord Henry, y su mirada cálida pero fría no era otra sino la de Kirtash.
Esperé a que siguiera hablando, pero no dijo más nada. Se entretuvo doblando su boleto. Dos o tres minutos más tarde, durante los cuales el pedazo de papel fue mamífero, vehículo y vegetal, me tendió un pajaro de dobleces. Esbocé una sonrisa y lo guardé en el bolsillo de mi campera.
-No quiero darte un nombre- dije, entonces.
Demoró en hablar.
-¿Teorías liberalistas?
-Claro.

  • Mood: Neutral
  • Listening to: Go Go Power Rangers! - Megadeth 8D
  • Playing: Bioshock lalalalal
  • Eating: chiquilín con queso (?)

Horda de caos.

Thu Oct 15, 2009, 2:10 PM
C: Caro
A: Andrés (Persona muy lejanamente relacionada con mi familia)


Teléfono.

A: hola?
C: hola :D
A: quién es?
C: Caro. Silva. Cómo andás?
A. Caro! (pausa) Ya tenerte a vos llamando es raro, pero que preguntes cómo ando predispone el apocalpsis.
C: sí, ya sé, pero necesito pedirte un favor.
A: (risa) Bueno. Primero las trivialidades. Bien, gracias. Vos, cómo andás?
C: Bien, bien.
A: ... Bueno, dale. Qué?
C: sí, bueno, mirá. Primero una pregunta, después, según las respuesta, el favor. Que, dicho sea de paso, si llegué a plantearlo, no te va a disgustar tanto.
A: ....
C: Vos te acordás que una vez me dijiste que te gustaba el metal.
A: Sí.
C: Y Metal sumado a un poco bastante de ruido es Trash Metal, así que se podría llegar a decir que te gusta el Trash Metal.
A: Eh..
C: Buenísimo! Mirá. Hay una banda alemana, Kreator, y una banda norteamericana, Exodus, que vienen a tocar acá la semana que viene. Y pasa que dudo muy seriamente que vuelvan a venir.
A: Pero a mí me gusta el metal sinfónico--
C: Ta, sí, escuchame. El Jueves 22, a las seis de la tarde, en el velódromo. Papá no me puede llevar, y los padres de la amiga que va conmigo no tienen muchas ganas. Entonces..
A: Me estabas invitando a llevarte a un recital de Heavy Metal, porque tu padre no te deja ir sin un adulto "responsable".
C: Exacto!
A: Mmmh.
C: Mirá, sería así. Yo, Manu, Vos, y todos los Lopez que quieras llevar. Dale?
A: (risa) Pero...
C: no le busques las fallas a mi plan. Dale, querés?
A: No puedo, es jueves!
C: D: ... Bueno, eeh.. chau.

  • Mood: Neutral
  • Listening to: Time waits for no slave - napalm death

Luxemburgo.

Sat Oct 3, 2009, 3:36 PM
Martes.
Nos estábamos yendo. En cierto momento miré al lado mío y ALejandra no estaba. Me di vuelta.
Alejandra, muy coherentemente, estaba persiguiendo una paloma.
-¿Qué hacés?- pregunté, con ese tono que se le da a las preguntas para que no sean exactamente una pregunta, sino una afirmación sin afirmación en absoluto.
Me miró, con tristeza.
-Le falta un ojo, y no vuela- intentó agarrarla, pero la paloma se movió-. Tomá, ¿me sostenés?
Agarré la campera y la mochila que me tendía. En nuestra aparentemente inútil persecución, habíamos vuelto a la puerta del liceo. Y la poca gente que había por ahí nos miraba algo extrañada. Entre ellos, uno que es amigo de un amigo mío, con el que yo había interactuado un par de veces. Le había pedido al amigo mío que tirara su paquete de rocklets a la basura, pero le dijo que no y me lo dio a mí.
En fin.
Me aburrí de ver los vanos intentos de mi compañera de crimen, por lo que tuve que intervenir.
-Si lo vas a hacer hacelo bien- dije.
Dejé todas las cosas -su mochila, su campera, mi mochila- al cuidado de mi casi amigo Bruno y dui a la caza de la paloma.
Llegué a tocarla un par de veces.
La paloma me esquivó yéndose a la calle, el único lugar que veía con su único ojo, y se metió abajo de un auto. Tuve que pedirle al conductor que no arrancara. Me tiré a la vereda y miré cómo la paloma enfrentaba su muerte.
-¿qué ruido hacen las palomas?
-Prrrrr- contestó Bruno, observándonos y aguantándose la risa.
-Sos una morbosa de mierda- se quejó Ale-. No podés mirar mientras la matan.
-No la va a matar, boba- repliqué-. Ya se movió- me dirigí nuevamente al conductor-. Arrancá ahora.
La paloma atravesó la calle, luego de otra experiencia similar. Ya del otro lado de la vereda, se metió en un lugar bastante inaccesible para los humanos.
Alejandra intentó sacarla empujándola con la mano. No pudo. Probó con palitos. Entonces a mí se me ocurrió algo. Corrí hasta mi mochila, del otro lado de la calle -cruzando, como siempre, de la manera más inconsiente del universo-, y saqué mi cinta de pare. Como está enrollada, es bastante fácil estirarla. Y como son cuatro metros, se puede estirar por lo menos uno sin que se doble.
-Probá con mi espada de jedi- le dije, y se la di.
Cuando la paloma ya estaba a nuestro alcance, la acorralé. Segundos más tarde, la tenía en una mano, y la miraba sin tener idea de qué iba a hacer a continuación.
-Pobre- lloriqueó Alejandra-, le tiraron yerba. ¿un veterinario? Le falta un ojo y no vuela.
-No sé dónde hay veterinarios.
Aún así, caminamos un par de cuadras. Le preguntamos a una mujer cualquiera si tenía idea de dónde podíamos encontrar alguien que nos asista.
-En la calle Michigan- respondió-. Vas por ahí, y doblás a la derecha.
Caminamos por Pilcomayo rumbo a la veterinaria.
En eso se nos ocurrió ponerle nombre.
-Carlos- propuso ella-. Porque es tu paloma y vos sos Carolina.
-¿Carlos?- repetí-. Mmh. No. Que se llame Arquímedes.
-¿;Por qué?
Sonreí.
-Por el búho de Merlín.
Finalmente llegamos a una veterinaria.
Hablé.
-Encontramos una paloma. No vuela, creo que tiene algo en un ala. ¿Hay algo que se pueda hacer?
Se sacó el cigarrillo de la boca, y contestó:
-No, no nos especializamos en palomas.

Entonces volvimos. En Orinoco, Arquímedes decidió caerse y huir. La volví a atrapar, de todos modos. Le pedí a Ale que entrara en un almacén y pidiera una caja. Así no la tenía que llevar en la mano, que ya sudaba debido al calor de la paloma.
Salió con un pedazo de cartón. Definitivamente NO una caja.
Volvimos al liceo, donde muchas personas me gritaron que suelte a mi buen amigo Arquímedes. Algo de una peste.
Entramos al salón de quinto biológico -donde no conocemos a nadie- y preguntamos si alguien quería hacer algo por la paloma. Obviamente, no.
Me metí de contrabando con el animal adentro del edificio central, camino al laboratorio de biología. El plan era dejar al elemento respirante sobre una mesa y tomárnoslas. Estaba cerrado.
Nos encontramos con mi profesor de geografía, quien nos dijo que, si esperábamos como tres horas, él la llevaba a la facultad de veterinaria.
No esperamos tres horas.
Dejamos a Arquímedes en un lugar un poco más seguro del que la enocntramos y nos fuimos.

Que descanse en paz.

  • Mood: Neutral
  • Listening to: Peace - Depeche Mode

Stone Dead.

Thu Oct 1, 2009, 3:41 PM
Últimamente en casa se maneja la idea de "mandar a la hija mayor de intercambio". Sí, adivinaste, yo soy la hija mayor.
En fin.
Fue mi idea, igual.

Toda la parte de elección de país y demás fue, de hecho, bastante fácil. Entre otras cosas, porque otro alumno de mi liceo dijo que también se iba. Si hay posibilidad, por remota que sea, de coincidir con algún hispanohablante, voy de cabeza.

So Germany it is.

Tan pronto como planteé mis demandas ("nada de seis meses, si me voy me voy un año, no jodas"), surgieron comentarios de diversa índole:

-"Traeme un rubio de ojos azules"
-"Conociéndote, Carolina, vos te quedás ahí a vivir, no volvés más. Si sos tremenda nazi"
-"Conseguite muchos rubios sexys y violátelos, igual no los vas a ver nunca más"
-"Mejor no vulevas nada"
-"A quién voy a molestar, si te vas?"
-"Ja. Seguro que ahí no ganás ningún concurso literario"



Y bastantes más, pero todos dentro de las categorías que inevitablemente quedaron marcadas (:
Hace un rato me estaba riendo de los requisitos de una de las empresas.. Porque es verdaderamente imposible que yo consiga notas satisfactorias este año (y el pasado), dos cartas de recomendación del director del liceo y siete fotos carnet con "expresión alegre y buena presencia".
O sea.
La otra empresa pide menos. Son un poco más realistas.
Lo que sí se ocuparon de aclarar, fue:

"Cuidando el bienestar de los participantes, A*** tiene a nivel mundial dos reglas: no conducir y no utilizar drogas sin fines medicinales. Cualquier estudiante que viole cualquiera de estas reglas será automáticamente enviado de vuelta a casa. A*** Alemania puede tener reglas adicionales."

Leí que si querés irte a Finlandia tenés que tener 15,8 años. No sé por qué coma ocho. Para Alemania no te piden ninguna edad en particular...
... Y en casa están realmente considerándolo.

Espero poder venir un día de éstos diciendo "me voy de intercambio 8D", por ahora es sólo una idea.


El que adivine a qué viene este título gana... un colet y un abrazo virtual (:

  • Mood: Neutral
  • Listening to: Drive - Incubus

Ajedrez?

Thu Sep 17, 2009, 12:24 PM
El otro día fui hasta la librería del Portones. Una de las tres. La de arriba, cerca de la puerta. Cuando estaba por entrar me acordé de la vez anterior, la vez que pedí que me buscaran "de la poesía ingenua y sentimental" de Friedrich Schiller y me dijeron que no lo tenían, y que era muy poco probable que fuera a encontrarlo.
"Si un día lo encontrás venís y me contás, me gustaría leerlo", comentó, incluso, el hombre con el que estuve charlando bastante rato. "Algo debe haber de Schiller..."
Se quedó buscando, y yo me fui. Ese fue el día que compré a Culantrillo, mi diccionario de sinónimos.
Esta vez fui a cambiar un libro. Me entretuve bastante tiempo en la parte de los libros extraños poco frecuentados. Uno, que explicaba las distintas visiones que podían encontrarse del liberalismo, me tuvo reflexionando unos cuantos minutos. Sólo hasta que vi "definición de lo fantástico" de Todorov (no me acuerdo el nombre de pila). Y ése me entretuvo nomás hasta que vi de reojo lo que había estado buscando. Friedrich Schiller.
En eso llegó el loco.
-Qué suerte que volvió la chica que preguntaba por Schiller- dijo, y me alcanzó el libro-. Mirá, te lo encontré.
Agarré lo que me ofrecía y lo hojeé.
-¿Cómo podés acordarte? Fue hace pila- dije.
Se encogió de hombros y, mientras iba a acomodar unos libros que se le cayeron en otro lado, respondió:
-No todos los días vienen gurisas de quince años a preguntar por literatura clásica alemana.
-Encara la literatura clásica alemana- defendí.
Se dio vuelta.
-Yo no dije que no. ¿Leíste Goethe, alguna vez?
-Sólo Fausto- contesté, le estiré el libro de Schiller y saqué de mi mochila el paquete con el libro a cambiar -, pero no entero.
-¿Te aburriste?- preguntó, mientras hacía todos los trámites que conlleva el cambio. Sacó del paquete, que tenía mi nombre, "Cometas en el cielo"- Carolina- dijo después, capaz comprobando que fuera realmente mi nombre-. Te aburriste, lógico. No es sólo largo, está en verso. "Cometas en el cielo". ¿No te gustó? -y agregó, escribiendo en un papel:- Todavía te queda a tu favor.
Me sorprendió su capacidad de manejar tres temas en la misma frase. Intenté responder todo.
-Sí, se me hizo un poco tedioso. No sé, no llegué a leerlo. Pasa que leí la parte de atrás y me pareció medio deprimente. Además ya aprovecho para leer cosas que quiero leer desde antes- y agarré el papel que me daba.
-Como Schiller.
-Como Schiller- concedí.
-¿Sabés cuál te va a gustar? "El paseo bajo los tilos". Es un cuento excelente.
Miré el reloj de mi celular. 18:37.
Asentí con la cabeza en señal de despedida y me fui.

  • Mood: Neutral
  • Listening to: the sky is elephant - Play the Bones
  • Reading: Schiller :D :D

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